♦Es culpa del frío♦
Por culpa del frio, siempre tienes que andar con un pañuelo a mano. Por culpa del frio, tu nariz siempre esta roja y tus manos en permanente estado de congelación. Y es por culpa del frio, aun cuando estás en vuelta en capas y capas de ropa haciendo un poco difícil la tarea de caminar, que no puedes evitar los escalofríos y que tus dientes castañeen cada vez que sales a la calle.
Hundes las manos en los bolsillos de su abrigo y caminas rápido por las calles atestadas de gente, con el único propósito de llegar al calor de tu casa y regalarte una taza de chocolate caliente. Doblas una esquina y sueltas una exclamación cuando sientes como resbalas en el hielo acumulado en la acera producto de la ola de frio.
Estiras un brazo de manera inconsciente tratando de agarrarte a algo invisible, y sueltas otra exclamación de sorpresa cuando sientes como alguien toma tu brazo. El desconocido logra estabilizarte y alzas la vista, sorprendida.
-“Ten cuidado”-te dice el hombre con una sonrisa amable.
-“Claro”-respondes mirando al desconocido como si estuvieras en un sueño, y luego te sonrojas ante lo boba que sonó tu respuesta. Odias sonrojarte, y más aun cuando hace frio y tu nariz parece un tomate. Te da el aspecto de alguien que ha pasado mucho tiempo de cara al sol sin protección.
El hombre te mira con una sonrisa divertida, y luego de preguntarte si estabas bien, a lo que tu respondes con un “Si, gracias”, te rodea y se aleja por la acera, para luego desaparecer de tu vida.
Te das la vuelta para mirarlo una última vez, pero él ya se ha camuflado entre la gente y no logras encontrarlo. Sueltas un suspiro resignado y reanudas tu camino, pero de nuevo el hielo te juega una mala pasada y está vez no hubo nadie que evitara tu caída.







